La Auditoría General de la Nación (AGN) realizó un informe sobre los resultados contables del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y señaló que, en 2025, la autoridad monetaria realizó operaciones financieras “especulando” con la trayectoria del precio internacional del oro, “erró el cálculo” y perdió 1.023 millones de dólares.
Juan Manuel Olmos, presidente de la AGN, sostuvo que desde que el organismo audita los estados contables del Banco Central “nunca se había registrado una pérdida de esta magnitud, ni tampoco la utilización de las reservas físicas de oro para transacciones de riesgo”.
De acuerdo con los estados contables, el resultado de esas operaciones fue una pérdida de $1,5 billones, que se pagó con divisas del Banco Central. El presidente de la AGN detalló cómo se compone: USD 960 millones corresponden al resultado negativo de las operaciones y USD 62,8 millones a primas de opciones.
Bausili justificó la decisión como el aprovechamiento de una oportunidad de mercado. Sostuvo que “a comienzos de 2024 se abrió una ventana para convertir barras de menor aceptación comercial en otras de mejor calidad, a un costo más bajo que el histórico”.

A cuántos presupuestos de ciencia equivale la pérdida por la timba libertaria con el oro
Claro que, en medio del brutal ajuste contra el sistema científico y las universidades, resurge la discusión en la comunidad académica y científica sobre a cuánto equivale la pérdida si se tiene en cuenta los organismos e institutos del sector.
En este sentido, desde la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología, remarcaron que la suma equivale a dos presupuestos anuales completos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), hoy brutalmente desfinanciado, con laboratorios paralizados por falta de reactivos, despidos y cierre de programas de investigación como es el caso de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT).
Sin embargo no es el único organismo sobre el que hicieron cálculos. Argentina posee 17 organismos de ciencia y 61 universidades nacionales que también atraviesan desfinanciamiento por el incumplimiento del gobierno nacional a la ley de Financiamiento Universitario.
Hoy, los salarios de los docentes y nodocentes de universidades poseen un atraso del 34% en relación con la inflación, pero también hay un ajuste del 20% en becas de investigación y un 45% de ajuste sobre el presupuesto para gastos de funcionamiento.
La suma perdida por la decisión del gobierno de exponerla a la timba financiera y la especulación queda más en la mira cuando nace el interrogante de cuántos organismos científicos podrían haberse recuperado.
“¿A cuánto equivale esa cifra?” se interrogaron desde la Mesa Federal y apuntaron que equivale a casi 2 años de presupuesto del CONICET, a 5 años de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), a 17 años del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), a 5 años del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y a 8 años de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
Especulando con el dinero de los argentinos
Según la Auditoría General de la Nación, el Banco Central registró pérdidas por más de US$1.000 millones ($1,5 billones) en operaciones vinculadas al oro.
“¿A cuánto equivale esa cifra?” se interrogaron desde la Mesa Federal y apuntaron que equivale a casi 2 años de presupuesto del CONICET, a 5 años de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), a 17 años del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), a 5 años del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y a 8 años de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
A su vez, la suma perdida por la timba del gobierno libertario equivale a 4 veces lo que faltaba para terminar el reactor nuclear modular CAREM, que estaba terminado en un 85%, a más de 3 veces el costo del satélite ARSAT-SG1, paralizado por Nación y a más del 60% de los fondos adicionales necesarios para cumplir la Ley de Financiamiento Universitario en 2027.
La Mesa Federal señaló que también permitiría financiar las altas pendientes de más de 1.000 científicos y profesionales del CONICET y sostener una recomposición de salarios y becas, que perdieron más del 40% de su poder adquisitivo.
“Mientras se desfinancia la ciencia y la educación, estas cifras muestran la magnitud de los recursos en juego”, concluyeron, y señalaron que “invertir en ciencia y educación es invertir en el futuro del país“, al menos de un país cuyo plan de desarrollo no sea la timba y la especulación financiera.