Periferia

27 de Enero de 2026

Milei ratificó a Daniel Salamone para seguir con el desmantelamiento del CONICET

Con un decreto el Poder Ejecutivo revalidó su gestión al frente del máximo organismo de ciencia, tras dos años de parálisis presupuestaria, derrumbe salarial de científicos y fuga de cerebros.

El presidente Javier Milei confirmó por decreto la continuidad de Daniel Felipe Salamone como presidente del Directorio del CONICET, el principal organismo científico del país. La medida, formalizada a través del Decreto 46/2026 y publicada en el Boletín Oficial, extiende su mandato por un nuevo período a partir del 27 de diciembre de 2025, bajo la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Jefatura de Gabinete.

La decisión llega en un contexto marcado por el ajuste más severo sobre el sistema científico desde el retorno de la democracia. Mientras laboratorios reducen su actividad, becarios sobreviven con ingresos por debajo de la línea de pobreza y proyectos estratégicos quedan paralizados por falta de fondos, el Gobierno opta por consolidar por decreto una conducción alineada con su visión ideológica de la ciencia como gasto a recortar y no como política de Estado.

El ajuste en CONICET, en la era Milei-Salamone

Para graficar la crisis de desfinanciamiento de la ciencia argentina basta ver los números. En los dos años de la era libertaria la inversión en ciencia y tecnología cayó al nivel más bajo de los últimos 50 años al llegar al 0,17% del PBI (hoy Brasil invierte el 1,25% del PBI) pero, además los salarios perdieron un 42,5% y el ajuste en ciencia y tecnología llegó al 48,5%, según datos del Grupo EPC-CIICTI.

Ese derrumbe, se tradujo en cierre de convocatorias históricas de investigación como los llamados PICT (Programas de Investigación Científica y Tecnológica) que eran la columna vertebral del sistema científico, y cuya eliminación no generó ni un comentario de Salamone; se discontinuaron proyectos estratégicos como los satélites ARSAT 3, SAOCOM, SARE y Sabia-Mar, los reactores nucleares CAREM-25 y RA-10; se paralizó el financiamiento de los programas Equipar Ciencia y Construir Ciencia y se incumplió la ley de Financiamiento del Sistema de Ciencia que estipulaba el crecimiento escalonado de la inversión en ciencia hasta llegar al 1% del PBI en 2032.

Esta situación generó un proceso de fuga de cerebros y de reclamos de parte de la comunidad científica que tuvieron a Salamone como figura destacada. El presidente del CONICET fue recibido con reclamos permanentes en cada provincia que visitó.

Salamone, médico veterinario nacido en Entre Ríos en 1960 y graduado en la UBA, cuenta con una trayectoria académica extensa: estudios de posgrado en Canadá, doctorado en Biotecnología en Estados Unidos y reconocimiento como referente en biotecnología reproductiva. Sus investigaciones en clonación animal y transgénesis lo posicionaron como un pionero en ese campo. Ese currículum, destacado en el propio decreto presidencial, funciona como principal argumento oficial para justificar su continuidad.

Salamone encabezó un encuentro con un cartel que lo tilda a él y a Milei de “Cientificidas”, en Chubut.

Salamone, un fiel gestor del desmantelamiento de la ciencia

Sin embargo, la ratificación de Salamone no puede leerse de manera aislada de la política general del Gobierno hacia la ciencia. Desde su designación inicial en diciembre de 2023, tras desplazar a Ana Franchi, el CONICET quedó atrapado en una lógica de congelamiento presupuestario, deterioro salarial y deslegitimación pública del trabajo científico. En ese marco, la permanencia de la misma conducción aparece menos como una apuesta a la estabilidad institucional y más como una garantía de alineamiento con el programa de ajuste de la Casa Rosada.

La figura de Salamone también adquirió notoriedad pública por su vinculación -negada por él- con la clonación de los perros del Presidente, un episodio que expuso la cercanía personal y simbólica entre el titular del CONICET y Milei. Aunque el propio veterinario aseguró no haber tenido participación alguna, el tema reforzó la percepción de un vínculo político directo que hoy se traduce en respaldo explícito desde el Poder Ejecutivo.

El comunicado que ratifica a Salamone: https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/337710/20260126

Respaldo al desmantelador

En entrevistas, Salamone defendió la necesidad de “transformar conocimiento en inversión” y de articular la ciencia con financiamiento privado y modelos de innovación tecnológica.

Ese discurso, alineado con la lógica de mercado que impulsa el mileísmo, genera fuertes resistencias en amplios sectores del sistema científico, que advierten sobre el riesgo de abandonar la investigación básica, las ciencias sociales y las áreas estratégicas que no generan rentabilidad inmediata pero sí soberanía y desarrollo a largo plazo. El decreto presidencial remarca que el mandato del presidente del CONICET dura dos años y puede renovarse una sola vez de manera consecutiva.

Milei eligió ejercer esa potestad en un momento crítico, cuando el organismo enfrenta una pérdida histórica de poder adquisitivo, fuga de investigadores y una creciente conflictividad interna. La continuidad de Salamone, lejos de ofrecer respuestas a esa crisis, consolida un modelo de gestión que convive sin sobresaltos con el desmantelamiento presupuestario.

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