Periferia

17 de Enero de 2026

Mientras profundiza el ajuste en ciencia, el Gobierno celebró el aporte satelital argentino a la misión Artemis de la NASA

El microsatélite ATENEA, desarrollado entre la CONAE, organismos y universidades nacionales, formará parte de Artemis II, el vuelo tripulado de la NASA que orbitará la Luna tras más de 50 años.

En el marco del ajuste más profundo que atraviesa el sistema científico argentino en los últimos cincuenta años, el gobierno de Javier Milei celebró la integración de un microsatélite desarrollado en Argentina en la histórica misión tripulada a la Luna Artemis II, de la NASA.

Con un comunicado, el Ejecutivo salió a celebrar “como propio” un logro del sistema científico, académico y tecnológico sobre el que está imponiendo el ajuste más profundo de los últimos 50 años, con caída de proyectos estratégicos en todas las áreas, derrumbe de programas de investigación, incumplimiento de leyes en el Congreso y ajuste de salarios que llevan a la fuga de cerebros.

El gobierno, celebró la integración del microsatélite ATENEA, un proyecto desarrollado entre la CONAE, organismos y universidades nacionales, formará parte de Artemis II, el vuelo tripulado de la NASA que orbitará la Luna tras más de 50 años.

En esa misión, Argentina intervendrá aportando el microsatélite ATENEA de generación de datos, desarrollado entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Facultad de Ingeniería de la UBA, el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la empresa estatal Veng y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

Lo llamativo es que en el medio del desfinanciamiento al sistema científico, en el que los salarios de los investigadores perdieron un 40% de capacidad adquisitiva y en el que el derrumbe de la inversión en investigación y desarrollo llega casi al 50% (el piso histórico de inversión más profundo de los últimos 50 años en el sector científico) el Secretario de Ciencia de Milei, Darío Genua, se colgó de un proyecto que nació en resistiendo el ajuste libertario: “Nuestra participación en esta misión fortalece la proyección internacional de la Argentina y demuestra que contamos con el talento, la capacidad y la visión para ser parte de la nueva economía espacial”, dijo.

En la comunidad científica esperan que, más allá de celebración tribunera de los logros del sector científico, el gobierno traduzca su orgullo en apoyo financiero a proyectos de investigación, inversión en infraestructura, generación de programas y jerarquización de los salarios. Algo que (al revés de lo que implementa Milei) hace cualquier país que tiene un mínimo horizonte de desarrollo.

Quiénes integran y que hará ATENEA en la misión de la NASA

Se trata de ingenieros y estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y de la Universidad de Buenos Aires (UBA), junto a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la empresa de desarrollos aeroespaciales VENG, culminaron con éxito los trabajos de integración del microsatélite argentino.

Los integrantes del equipo viajaron a Estados Unidos junto a profesionales de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) para la entrega del desarrollo, que será incorporado a la histórica misión Artemis II de la NASA. El lanzamiento, previsto entre febrero y abril de 2026, permitirá el retorno lunar tripulado tras el programa Apolo de 1972.

Del proyecto ATENEA forman parte en la Argentina la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A. Cada institución realizó su aporte para la construcción del CubeSat.

La misión Artemis II será la primera en más de cinco décadas en orbitar la Luna con personas a bordo. Se trata de un vuelo de prueba de aproximadamente diez días, diseñado para validar los sistemas que permitirán futuras misiones humanas más complejas.

El nanosatélite ATENEA se sube a la misión lunar Artemis II, de la NASA.

Qué es ATENEA

ATENEA es un CubeSat clase 12U, diseñado y construido en la Argentina, que viajará como carga secundaria a bordo del cohete Space Launch System (SLS) de la NASA, el lanzador más potente desarrollado por esa agencia hasta el momento. El microsatélite ya fue integrado al sistema de despliegue y se encuentra en Estados Unidos, listo para su lanzamiento.

El despliegue se hará, en la primera etapa de la misión, a más de 70.000 kilómetros de la Tierra, lo que lo convierte en un récord para un satélite argentino.

El objetivo principal de ATENEA es validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales, elevando el nivel de madurez tecnológica de subsistemas desarrollados en el país.

Durante su misión, el microsatélite permitirá medir dosis de radiación en órbitas profundas, evaluar el desempeño de componentes comerciales ante el ambiente espacial, recopilar datos GPS en órbitas de transferencia geoestacionaria y validar enlaces de comunicación de largo alcance para la exploración del espacio profundo.

Del desarrollo de ATENEA participaron CONAE, VENG S.A. (Vehículo Espacial Nueva Generación), la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), el Instituto Argentino de Radioastronomía, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

El lanzamiento está previsto a partir del viernes 6 de febrero de 2026, desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Estados Unidos, con una ventana de lanzamiento que se extiende hasta fines de abril.

En septiembre de 2024, Milei llamó “casta” y “canallas” a los científicos: Javier Milei: “La casta también son los científicos e intelectuales”

Los libertarios celebran pero el ajuste sigue

A la par de la celebración por un logro que implicó inversión pública de años para la formación de equipos especializados científica y técnicamente, el gobierno libertario sigue con el ajuste a la ciencia argentina con más exhaustividad que antes.

Según un informe del Grupo Economía, Política y Ciencia del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación, en 2025, Argentina llevó la inversión en ciencia al nivel más bajo de los últimos 50 años. Así, mientras festeja logros resultantes de programas que desfinanció, avanza con el desmantelamiento de organismos, la caída de programas de investigación y el derrumbe de los salarios de los investigadores e investigadoras.

Es que en 2025, la Función Ciencia y Tecnología del presupuesto nacional cayó al 0,167% del PBI, lo que representa un mínimo histórico en la serie iniciada en 1972, por debajo incluso del valor de 2002, cuando producto de la crisis tocó el 0,177%.

Según el último informe del Grupo EPC-CIICTI, que analizó las principales variables del sector científico para el 2025, esta Función se deterioró un 44,5% en su incidencia respecto del PBI en los dos años del gobierno de Milei, lo que implica un ajuste muy superior al que hizo el macrismo entre 2015 y 2019.

A su vez, todos los organismos de ciencia tuvieron caídas en su ejecución presupuestaria en 2025, a excepción de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, que creció al compararse contra una base muy baja en 2024. Así, se ubicó un 79,9% por debajo de sus valores de 2023.

Otro dato es que los salarios del sector cientifico volvieron a perder contra la inflación por vigésimo mes consecutivo, ya que la inflación acumuló un aumento del 259,4%, mientras que los ingresos en CONICET subieron un 121,2%. La pérdida de docentes e investigadores en universidades llega es de 120 puntos contra la inflación.

En la comunidad científica esperan que, más allá de celebración tribunera de los logros del sector científico, el gobierno traduzca su orgullo en apoyo financiero a proyectos de investigación, inversión en infraestructura, generación de programas y jerarquización de los salarios. Algo que (al revés de lo que implementa Milei) hace cualquier país que tiene un mínimo horizonte de desarrollo.

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