El presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Nicolás Bronzovich, habló por primera vez desde la confirmación de los 900 despidos de científicos, técnicos, especialistas e investigadores del organismo científico y aseguró que “no hay un desfinanciamiento en absoluto” en el organismo científico especializado en innovación en el sector agropecuario.
Bronzovich es el funcionario encargado de llevar adelante el triple plan de desmantelamiento libertario del organismo de ciencia y tecnología (uno de los organismos más grandes y más territoriales del país para transferir conocimiento científico a la actividad productiva y una referencia a nivel mundial), pero, a pesar de los hechos ya consumados, negó todo al hablar con un medio regional de la localidad bonaerense de Balcarce.
Los negociados inmobiliarios y el ajuste del que Bronzovich no se enteró
El triple plan incluye los 900 retiros voluntarios (todo de personal altamente capacitado y prácticamente irreemplazable por el nivel de formación y especialización); la venta de 52 mil hectáreas a nivel nacional (la mitad de las tierras que posee el INTA en todo el país) a pedido de empresarios amigos del presidente Javier Milei, como Eduardo Elzstain, que tienen la mira puesta en negociados inmobiliarios con esos terrenos (junto a su mano derecha en la AABE, Nicolás Pakgojz); y el ajuste del presupuesto en el orden del 43% desde la asunción de Javier Milei.

Según el último informe del Grupo Economía, Política y Ciencia del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (EPC-CIICTI, el INTA, segundo organismo del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en volumen presupuestario, mostró “descensos reales de inversión del 19,4% y del 24,9% real en 2024 y 2025“.
Bronzovich parece que no se enteró aún, como tampoco se enteró que para el 2026 la dinámica de ejecución del crédito asignado supone una reducción adicional del 6,1%, totalizando una caída del 43,1% en tres años en términos reales. “El presupuesto del organismo cae un 62,2% desde su pico de 2013 y se encuentra un 49,2% por debajo de 2007”, señaló el CIICTI.
Bronzovich parece que no se enteró aún del ajuste del 43% en tres años, como tampoco se enteró que para el 2026 la dinámica de ejecución del crédito asignado supone una reducción adicional del 6,1%, totalizando una caída del 43,1% en tres años en términos reales. “El presupuesto del organismo cae un 62,2% desde su pico de 2013 y se encuentra un 49,2% por debajo de 2007”, señaló el CIICTI.
Despedir científicos, algo “positivo” en el proyecto libertario para que Argentina vuelva al medioevo
En una entrevista muy suave y donde le dejaron decir de todo, Bronzovich se explayó a gusto y dijo que “queremos garantizar que cada peso invertido por el Estado genere un impacto real en la competitividad agropecuaria“, algo que no estaría sucediendo, puesto que hasta ahora la obstinación libertaria está marcada por despedir como sea y a quien sea del organismo.
La dotación actual de personal del INTA a nivel nacional ronda los 5.750 trabajadores, entre técnicos, administrativos, profesionales, investigadores y especialistas en transferencia tecnológica a la actividad agropecuaria. Esta cifra refleja una reducción en el marco del plan de reestructuración estatal y de retiros voluntarios impulsado por el Gobierno nacional.
El mundo paralelo de Bronzovich
Bronzovich le dijo a “El Diario”, que buscan “optimización de recursos evitando la duplicación de funciones y priorizando el gasto eficiente“.
El funcionario, refugiado de los medios, pero muy proclive a dialogar con medios regionales que no le preguntan prácticamente nada dijo que “el INTA no posee escrituras a su nombre, sino que las tierras son administradas por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) bajo la normativa vigente desde 2012 y aseguró que las tierras más valiosas para el desarrollo científico, utilizadas en investigación, desarrollo y extensión tecnológica, se mantendrán y jerarquizarán”.
La afirmación no parece tener correlato con la realidad si se tiene en cuenta que pusieron a remate la principal agencia de extensión del organismo científico, el INTA-AMBA, en la que hay laboratorios en los que se investiga sobre fertilizantes, combate de plagas, vacunas y desarrollos de tecnologías en semillas, alimentos e inmunizantes, entre otras cosas.
En el INTA AMBA se investiga la producción de alimentos periurbanos, la agricultura familiar y el manejo sostenible de los cinturones verdes. Sus líneas clave se centran en tecnologías para mejorar cultivos de verdura en el área metropolitana, convivencia entre la vida de la ciudad y los espacios de producción agrícola y métodos para fortalecer el trabajo de pequeños y medianos productores de alimentos frescos.

Echar científicos y rematar laboratorios, “algo positivo” para Bronzovich
En tanto, indicó que el organismo buscará “liberarse de aquellos predios que no responden a fines agropecuarios (?)”. “Queremos ordenar eso y focalizar los fondos donde realmente aportan valor”, argumentó.
“Creemos que son impactos que nos desafían al organismo, pero que en el mediano largo plazo son positivos e incluso algunos en el corto plazo ya están siendo positivos“, admitió.
Según Bronzovich, la apuesta de su “gestión” es a los desarrollos de digitalización y electrónica aplicados a la maquinaria junto a firmas y la obtención de ingresos por regalías (royalties) del INTA proviene del mejoramiento genético del cultivo, con presencia y demanda en mercados internacionales como Brasil, Uruguay, Italia y Estados Unidos.
“La apuesta de la gestión pasa por transformar la investigación interna en adopción tecnológica efectiva en los campos argentinos, garantizando que cada peso invertido por el Estado genere un impacto real en la competitividad agropecuaria“, concluyó el titular del INTA.