Periferia

18 de Agosto de 2020

El Gobierno evalúa avanzar con la cuarta central de Atucha

China insiste en firmar el contrato este año para proveer al país de una central "llave en mano". Un sector de la CNEA busca adherir al convenio una central nacional con tecnología CANDU.

El proyecto de avanzar con la cuarta y la quinta central de Atucha comenzó a cobrar cuerpo la semana pasada, cuando el gobierno nacional recibió a referentes del sector nuclear.  
  
Fue cuando el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, recibieron a José Luis Antúnez, ex presidente de Nucleoeléctrica, a Andrés Kreiner, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y a Gabriel Barceló, del Instituto de Energía Scalabrini Ortíz (IESO), para conversar sobre el proyecto. 

El encuentro fue revelado por una nota del periodista Fernando Krakowiak, en el portal Econojournal, y confirmado por el propio Kreiner a Periferia. 

Kreiner confirmó que la fecha tentativa para firmar el contrato sería en el mes de noviembre, y que el contrato, que lleva años de negociaciones, es por la compra de un reactor PWR de uranio enriquecido y agua liviana (una tecnología que Argentina no maneja) con una inversión de 7800 millones de dólares.  

El físico y presidente de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica (APCNEAN), aseguró que, sin embargo, un sector de la industria nuclear busca incorporar al acuerdo una central con tecnología CANDU, que utiliza agua pesada para su funcionamiento. 

La propuesta de esta quinta central implicaría transferencia tecnológica y sería financiada en pesos en un 70%, y buscan acordar con el gigante asiático para que se encargue de solventar los gastos del otro 30%. 

Si la iniciativa resulta como lo planean, Argentina incorporaría dos centrales más, una de uranio enriquecido y agua liviana “llave en mano”, íntegramente fabricada y controlada por China, con escasa posiblidad de realizar transferencia de tecnología, y una de tipo CANDU, similar a las que el país ya tiene, y que le permitiría incorporar recursos regionales y con impacto local, incluso, en el sector productivo. 

Hasta ahora, la cuarta central aportará a la red unos 1000 MW, luego de seis años de fabricación, sin embargo, son varios los funcionarios que no están convencidos de realizar semejante inversión para un proyecto llave en mano por una tecnología que Argentina no controla. 

Es que esta propuesta de China vuelve al país dependiente de proveedores extranjeros de insumos críticos, como son los combustibles de la central. 

Sin embargo, el tema es delicado porque China es la segunda potencia económica mundial, el principal socio comercial del país, aportó 18.500 millones de dólares a las reservas a través de un swap de monedas renovado recientemente y desde hace tiempo viene promoviendo la construcción de este reactor, como parte de su desembarco estratégico en América Latina. 

“La clave del negocio nuclear son los combustibles, más que las centrales”, explica Fernando Krakowiak, en la nota, en referencia a que Argentina domina el ciclo completo del combustible de uranio natural ya que ha trabajado cincuenta años con esa tecnología.  

Sin embargo, en el caso del combustible de uranio enriquecido el país depende de la importación y las principales potencias mundiales suelen dificultar al máximo la posibilidad de que nuevas naciones se vuelvan autosuficientes en este campo.  

Esto es porque las tecnologías de enriquecimiento de uranio sirven para obtener combustibles para reactores de electricidad, pero también para la fabricación de explosivos. 

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