Periferia

29 de Mayo de 2026

Crecen las versiones sobre la salida de Julio Manco de FAdeA

La continuidad de Julio Manco quedó bajo incertidumbre tras una asamblea que postergó la definición de autoridades y profundizó la disputa interna en FAdeA.

La continuidad de Julio Manco al frente del directorio de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) quedó envuelta en incertidumbre luego de que se profundizaran las versiones sobre su alejamiento de la empresa estatal, en un contexto de tensión interna y de definiciones todavía pendientes entre el Ministerio de Defensa y la Agencia de Transformación de Empresas Públicas.

El viernes 22 de mayo se realizó la asamblea general ordinaria de accionistas con un orden del día que incluía dos puntos centrales: la aprobación del balance y la continuidad o eventual designación de nuevas autoridades en la conducción de la empresa.

El primero fue aprobado sin objeciones. Pero el segundo —el más sensible desde el punto de vista político y de gestión— quedó sin tratamiento. La reunión resolvió pasar a cuarto intermedio y postergar cualquier definición.

Asamblea en FAdeA

La representante del Ministerio de Defensa en la asamblea, la abogada Carolina Coler, encabezó la posición del accionista mayoritario —el Estado nacional (Defensa) posee el 99 por ciento del paquete accionario— y promovió diferir la discusión sobre el futuro del management. La decisión fue leída dentro de la compañía como una señal de que todavía no existe una definición cerrada sobre la conducción.

Por esas mismas horas, en despachos oficiales ya se conocía la “actitud renunciante” adoptada por Manco. El dato comenzó a circular a partir de la divulgación, en ámbitos muy reservados, de una carta; fechada el 21 de mayo; en la que el presidente del directorio exponía “razones personales” para dar un paso al costado.

Pero esa posición no se explica únicamente por el contenido de esa nota. De acuerdo con fuentes vinculadas al área, en los días previos se produjo una fuerte discusión entre el secretario de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, Mario Katzenell —responsable político de las empresas bajo la órbita de Defensa— y el propio Manco.

El intercambio, descripto como especialmente áspero, habría tenido impacto directo en el deterioro de la relación y terminó de consolidar la postura de alejamiento que el titular de FAdeA ya venía evaluando.

Denuncias que se pausan y salpican al CEO de la planta

A esa tensión política se sumó además otra presión creciente dentro de la fábrica. Durante las últimas semanas, Manco venía salpicado por una serie de denuncias impulsadas por personal técnico y jerárquico de la planta, que pusieron bajo observación distintas decisiones de gestión y procedimientos internos, entre ellas una quedó radicada en el juzgado federal N°3 de Córdoba.

Según pudo reconstruirse, varios de esos escritos fueron girados a la Oficina Anticorrupción (OA) para su análisis y, en paralelo, también habría tomado intervención la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), lo que elevó la sensibilidad política del conflicto y agregó un factor de presión institucional sobre la conducción de la empresa.

Las causas que persiguen a Manco

Sin embargo, trabajadores y cuadros jerárquicos que promovieron esas presentaciones aseguran que el trámite interno perdió impulso con el correr de las semanas y que parte de las actuaciones quedaron prácticamente en pausa. Dentro de ese grupo atribuyen esa ralentización a una actitud de cierto desinterés por parte de Julia Enríquez, responsable de Asuntos Legales, Ética y Compliance de FAdeA, cuya intervención comenzó a ser observada con creciente malestar entre quienes esperaban un avance más rápido de los expedientes.

En ese marco, fuentes cercanas al proceso sostienen que el cuadro general terminó por debilitar aún más la posición de Manco dentro y fuera de FAdeA.

Según trascendió, el escrito de renuncia elaborado por Manco incluía además una extensa evaluación de su propia gestión, con un detalle de acuerdos y convenios que exhibía como principales logros de su administración.

Sin embargo, dentro de la empresa y también entre observadores del sector aeronáutico, varios de esos anuncios fueron relativizados por considerar que, más allá de la exposición institucional y los contactos establecidos, no derivaron hasta ahora en ingresos concretos ni en un impacto económico verificable sobre las cuentas de FAdeA. “No entró un solo dólar”, sentenciaron empresarios proveedores de la fábrica.

Una renuncia que expone el fracaso de gestión en un sector estratégico

La eventual salida de Manco además abre un frente político delicado para el Gobierno. Su desembarco en FAdeA había sido impulsado como una apuesta personal de Diego Chaher, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas del Ministerio de Economía, quien promovió su designación como parte del esquema de reorganización de compañías públicas encarado por la administración nacional.

Ahora, la crisis de gestión en la fábrica cordobesa dejó a Chaher atrapado en una situación incómoda: sostener a Manco implica cargar con el desgaste de una administración cuestionada y con resultados todavía insuficientes; desplazarlo significaría asumir el costo político de revisar una designación propia que había sido presentada como un caso testigo del nuevo rumbo de gestión en línea con las instrucciones de desregular y transformar el sector público impartidas por Federico Sturzenegger.

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