Luego de la decisión del gobierno de Javier Milei de desmantelar el área de metrología del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y entregar a laboratorios privados el servicio de certificación industrial (entre los que se encuentra el control de las expendedoras de combustibles) ahora esos laboratorios y hasta el Organismo Argentino de Acreditación instan a los trabajadores y trabajadoras del organismo científico a que sigan haciendo esa tarea “por afuera”.
Legalmente, no se puede, porque implicaría que un trabajador estaría aprovechando los conocimientos técnicos que le da un organismo público para explotarlos individualmente para su beneficio personal. Así lo fija la ley de Ética Pública, que parece no ser una barrera para los escrúpulos libertarios.
Cabe recordar que en enero el gobierno de Javier Milei decidió cerrar el área de metrología del organismo (donde se fiscaliza y controlan con precisión las mediciones que se realizan en el sector científico e industrial para que sean confiables. Las aplicaciones van desde la calibración de un termómetro hasta la fabricación de microcomponentes, análisis de laboratorio, surtidores de estaciones de servicio, balanzas comerciales y hasta pesajes comerciales.
Ese servicio lo brindaba el INTI al sector privado por costos no comerciales (muy bajos) hasta que los laboratorios privados que realizaban la misma tarea comenzaron a denunciar al organismo por “competencia desleal”, puesto que su servicio no podía competir con el del organismo científico, ni en valores ni en calidad.
El gobierno, siempre atento a las demandas del sector privado, y siempre dispuesto a acercar a sus amigos empresarios a que se aprovechen de las prácticas predatorias sobre el Estado, decidió triplicar el valor del servicio en una primera instancia y como no alcanzó para beneficiar a los laboratorios privados que hacen metrología, decidió cerrarlo directamente.
Uno de los grupos que se vio beneficiado con el cierre del área de metrología del INTI es el grupo Lenor, cercano a Luis Caputo, que ahora monopoliza el servicio de medición de todas las estaciones del país. Las mediciones sirven para que las cargas de combustible, en este caso, sean exactamente las que indica el surtidor.
Pues bien, a semanas de cerrarse el área de metrología del INTI, comenzaron a llegar mails a trabajadres del organismo desde el propio Organismo Argentino de Acreditacion (OAA) y algunos laboratorios privados de calibración (dicen desde la propia empresa Lenor), solicitándoles realizar auditorías y ensayos que hasta hace unos meses formaban parte de la oferta tecnológica del INTI.

Oferta laboral “por afuera” para los trabajadores del INTI
Así lo denunciaron los propios trabajadores del organismo científico y apuntaron que esta “oferta laboral” ofrecida de manera clandestina implica facturación de manera individual de esos servicios. Es decir, nos ofrecen infringir la Ley de Ética Pública, que nos impone a lxs trabajdorxs del Estado la exclusividad y confidencialidad, valiéndose de la enorme necesidad económica que estamos atravesando.
Esta “cacería de talentos” demuestra que el INTI es el único organismo con capacidad técnica para garantizar la calidad y trazabilidad de las mediciones.
“Vienen a buscarnos a nosotrxs, porque aunque los privados digan tener equipamiento más moderno y dispongan de recursos discrecionales, no tienen lo fundamental, a nosotrxs, lxs trabajadorxs del INTI, nuestra capacidad y expertise técnica”, expresaron los trabajadores.
El cierre de metrología legal y la escasez de talentos en el sector privado
El cierre de Metrología Legal y del Servicio Argentino de Calibración (SAC) se inscribe en la política de disolución del Instituto que este gobierno se dio desde que asumió.
“Primero con la Ley Bases en la que pretendía cerrarnos. Luego con el Decreto 462/25, que nos transformaba en una mera oficina técnica. Cuando derrotamos ese Decreto, comenzaron a buscar alternativas para llevar adelante el mismo plan y avanzar con la centralización por la fuerza del instituto. El cierre de líneas de trabajo estratégicas como éstas, la falta de presupuesto, el congelamiento salarial, el entorpecimiento de las compras son todas medidas en pos de ese plan de vaciamiento“, señalaron los trabajadores nucleados en la Multisectorial del organismo.
Lo que señalan los empleados del organismo es que hubo todo un camino recorrido hasta llegar al cierre de esas áreas. Primero con la habilitación de laboratorios privados de metrología a realizar controles metrológicos que el INTI tenía como exclusivas por su capacidad técnica y por su imparcialidad. “Luego, como los usuarios continuaron concurriendo por nuestros servicios, la gerencia de comercialización del INTI decidió aumentar considerablemente los aranceles de los servicios en un 300%“, apuntaron.

Las demás áreas cerradas del INTI
A la vez, se cerró (sin consultar a los actores) el Sistema Argentino de Calibración (SAC) no permitiendo a esa red continuar con una labor técnicamente reconocida y avalada por los laboratorios públicos y privados del país.
Finalmente, se disolvió la Dirección de Metrología Legal que tenía por objetivo cuidar a la población en actividades donde existieran mediciones como el comercio y la salud. Cabe destacar que en medio de toda esta operación se desplazó al gerente de metrología histórico, no como un simple cambio de personal, sino como un “desguace” completo del engranaje metrológico del país.
Favores para pocos con el desmantelamiento del INTI
Estas medidas tienen por único objetivo favorecer a unos pocos laboratorios dejando sin oportunidades a otros muchos laboratorios que hacían sus mediciones correctamente. En otras palabras, se está convergiendo a una posición monopólica en favor de uno o dos actores en un sistema del que hasta hace poco participaban mas de 100 laboratorios (públicos y privados), sostienen.
“En la actualidad, si bien seguimos con tareas, no vemos una línea laboral y de objetivos clara, institucional, sino que la sostenemos por nuestro propio convencimiento, porque los funcionarios pasan, pero al INTI lo hacemos entre lxs trabajadorxs”, concluyen.
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