Tras finalizar el Argentina Week, en Estados Unidos, Jorge Salcedo, el CEO de la empresa IMPSA (ex estatal y ahora perteneciente al grupo estadounidense ARC Energy) confirmó un acuerdo de palabra con el titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Martín Porro para culminar la vasija de presión del reactor CAREM 25 (un proyecto estratégico del país que es codiciado a nivel internacional) y exportar esta tecnología a desarrolladores de reactores modulares pequeños en Estados Unidos. Así lo confirmó Salcedo en una entrevista brindada a la revista Forbes.
La “asociación estratégica” se cerró durante la Argentina Week, en Nueva York, de la que también participó el gobernador mendocino, Alfredo Cornejo.
“Se trata de un momento histórico para la industria nuclear argentina”, expresó el empresario. La fabricación de la vasija de presión del CAREM 25 estaba frenada por recortes presupuestarios, por lo que este acuerdo, fue visto como “un hito para la nueva gestión de IMPSA”.
Advierten por el riesgo sobre la confidencialidad del CAREM-25
Todo iría sobre rieles si no fuera que al interior de la Comisión Nacional de Energía Atómica se encendieron las alarmas porque el acuerdo pone en riesgo la confidencialidad tecnológica del proyecto considerado “estratégico” por el carácter crítico de la tecnología, por el impacto local a nivel productivo, científico y tecnológico y por las posibilidades de que el país salga a competir tecnológicamente en un nicho internacional en el que existen muy pocos “adversarios”.
Por eso, tras conocerse el acuerdo de palabra entre los funcionarios libertarios que viajaron a Estados Unidos y los empresarios a cargo de IMPSA, desde la Gerencia de Área Central Argentina de Elementos Modulares de la CNEA, a cargo de María Magdalena Villaverde, señalaron que “se autoriza a IMPSA S.A. exclusivamente a llevar adelante gestiones preliminares de carácter exploratorio, destinadas a identificar, analizar y eventualmente recibir propuestas de financiamiento por parte de terceros del sector privado“.
En un documento difundido entre investigadores e integrantes del organismo científico dirigido a las autoridades del organismo científico se alerta que “deberá tenerse en cuenta los límites establecidos en la Resolución N° 236 de fecha 29 de julio de 2009 (B.A.P. N° 45/09), la cual define como “CONFIDENCIAL” toda la información relacionada al diseño, la construcción, la operación, el mantenimiento, la puesta en marcha y en general de toda información relacionada al Proyecto CAREM25 que pueda ser considerada como desarrollo propio de la COMISIÓN NACIONAL DE ENERGÍA ATÓMICA (CNEA) y que pueda tener interés comercial, así como también de todas las normas, procedimientos y prácticas que de ella se deriven”.

Alarma en la CNEA por la soberanía tecnológica sobre el proyecto CAREM
Así mismo, desde el organismo científico señalan que “las propuestas que pudieran surgir como resultado de dichas gestiones deberán ser oportunamente presentadas ante la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para su consideración análisis y evaluación, quedando sujetas cualquier instancia de negociación, así como la suscripción de acuerdos, la asunción de compromisos financieros o la formalización de instrumentos jurídicos de cualquier naturaleza, ad referéndum de la aprobación o no previa, expresa y formal de la CNEA”.
Claro, es que un acuerdo de este tipo, que no está formalizado en los hechos aún, implica un avance sobre la soberanía tecnológica y un riesgo al avance sobre capacidades obtenidas por años en el país y podría perjudicar productiva, científica, tecnológica y socialmente al país.
Si bien este acuerdo es algo de lo más natural para la ortodoxia liberal que gobierna el país instando a hacer negocios sin condicionantes de ningún tipo (y más si se trata del Estado), en cualquier país con una pretensión mínima de desarrollo (Estados Unidos, por ejemplo) no pasaría desapercibido y sería cancelado por afectar la confidencialidad tecnológica y la soberanía tecnológica y científica.
De hecho, en los países desarrollados la protección celosa del avance tecnológico es indiscutible hasta en el orden más liberal en el que se encuentren.
El Gobierno celebra el acuerdo con IMPSA
Pues bien, en Argentina todos lo celebran como un éxito comercial, desde el presidente, Javier Milei, al jefe de Gabinete, Manuel Adorni e, incluso, el gobernador provincial, Alfredo Cornejo, que parece no reparar demasiado en la importancia de tener un país soberano que tome decisiones en base a las capacidades científico-tecnológicas que desarrolló con políticas públicas.
“La vasija de presión del CAREM 25 se utilizará como una carta de presentación para vender este tipo de materiales a los desarrolladores de reactores modulares pequeños (SMR) en Estados Unidos, uniendo la capacidad de fabricación de IMPSA con la ingeniería de CNEA”, dicen en la empresa que ya avizora el negocio.
“En IMPSA, además, utilizamos un software de inteligencia artificial que nos permite optimizar los tiempos y costos de ingeniería de fabricación para los desarrolladores de reactores en todo el mundo”, dijo el venezolano que administra IMPSA.

Para IMPSA es clave
IMPSA es la empresa mendocina de infraestructura tecnológica de Mendoza que fue clave en el desarrollo de grandes obras energéticas como las centrales hidroeléctricas, el propio reactor CAREM y los parques eólicos a lo largo del país. Por otro lado, también tiene incidencia en Defensa y en el sector metalúrgico industrial. Por lo cual, la compañía, que fue privatizada y pasada a manos estadounidenses en el primer año de gestión de Javier Milei, cuenta con información confidencial del desarrollo de proyectos estratégicos nacionales.
Sobre la exportación de componentes a Norteamérica, Salcedo anticipó a Forbes que “los desarrolladores de reactores modulares de Estados Unidos están proyectando construir entre 15 y 30 unidades cada uno” y que IMPSA, actualmente, tiene la capacidad de fabricar entre 3 y 4 vasijas al año.
“El hito fundamental es que Argentina terminará la primera vasija de presión de un reactor modular en todo el continente americano. Con esa bandera técnica, podremos mercadear mejor nuestras capacidades en el mercado estadounidense y global”, se animó a proyectar Jorge Salcedo.
“Estamos invirtiendo fuertemente en la división nuclear, pero sin desatender nuestras otras dos áreas clave: la hidroeléctrica y las grúas portuarias. Estos son los tres focos principales de la compañía”, afirmó el CEO de la empresa.
De hecho, adelantó, “pronto anunciaremos una asociación con una empresa americana en el área hidroeléctrica para la región latinoamericana”.

El futuro de IMPSA en la industria nuclear
Salcedo confía en que este mismo año se verán más anuncios importantes de inversiones en la materia. “Estos proyectos requieren miles de millones de dólares”, analizó.
“El nuevo secretario de Asuntos Nucleares Federico Ramos Napoli está impulsando una división de servicios para que organismos como CNEA y NA-SA también presten ingeniería nuclear a empresas privadas estadounidenses, no solo para investigación o mantenimiento local. En IMPSA buscamos entrar en ese partnership para ofrecer no solo componentes metalmecánicos, sino también servicios integrales de ingeniería”, adelantó el CEO.