Argentina salió de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ayer, tras un año de espera establecido por la Convención de Viena. La decisión fue tomada por Javier Milei, después de que el país expresara su disconformidad con las políticas de la entidad durante la pandemia.
El gobierno nacional formalizó la salida y mantiene su participación en la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
La médida está compuesta por consideraciones políticas, económicas y sanitarias. Por tal motivo, el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires manifestó su rechazo a la decisión del Poder Ejecutivo Nacional de retirar a la Argentina del organismo.
A través de un comunicado, apuntó que es una “medida desacertada, extemporánea y peligrosa para los intereses de la salud pública de todos los argentinos“, y apuntó que “la medicina moderna no se concibe de forma aislada”.
El país, en “vulnerabilidad sanitaria crítica”
A su vez, señalaron que “la salud es un fenómeno global que requiere cooperación técnica, estándares unificados y vigilancia epidemiológica constante”, por lo que la desvinculación “nos sitúa en una posición de vulnerabilidad sanitaria crítica”, consideraron.
Por medio de una publicación en el Boletín Oficial, el director de la Dirección de Tratados, Juan Pablo Paniego, asentó los detalles de la renuncia por parte del Gobierno nacional. Así, registró que la fecha de denuncia de este instrumento multilateral fue el 17 de marzo de 2025, mientras que estableció que la relación con la organización terminó por disolverse este martes.
De la misma manera, el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto recordó que la Nación había adherido a la OMS el 22 de julio de 1946 en Nueva York, Estados Unidos. No obstante, este tratado no entró en vigencia para el país hasta el 22 de octubre de 1948, día en que se aprobó la Ley N° 13.211.
El antecedente
La decisión de retirarse de la OMS fue anunciada el 5 de febrero de 2025, cuando el jefe de Estado instruyó al ex canciller Gerardo Werthein para tramitar la salida. El motivo de base se debió a las diferencias que el Gobierno nacional profesó respecto a las medidas sanitarias adoptadas por el organismo durante la pandemia por el COVID-19.
A través de un comunicado, el Gobierno argentino había cuestionado el desempeño de la Organización Mundial de la Salud al acusarla de haber impulsado “cuarentenas eternas sin sustento científico”. Por este motivo, el Poder Ejecutivo consideró que el organismo “falló en su mayor prueba de fuego” al gestionar la crisis sanitaria.
“La evidencia indica que las recetas de la OMS no funcionan porque son el resultado de la influencia política, no basadas en la ciencia”, apuntaron. De la misma forma, señalaron que el ente internacional presentaría una “inflexibilidad para cambiar su enfoque”, evitaría reconocer errores, “continúa asumiendo competencias que no le corresponden” y afectaría la soberanía de los países.
En línea con esto, propusieron “repensar desde la comunidad internacional para qué existen organismos supranacionales, financiados por todos, que no cumplen con los objetivos para los que fueron creados, se dedican a hacer política internacional y pretenden imponerse por encima de los países miembros”.
La posición del gobierno
Tras cumplirse un año de la ratificación de la salida del país del tratado, el ministro de Salud, Mario Lugones, sostuvo que la misión sería “priorizar la salud de los argentinos y la capacidad del país de definir sus propias políticas sanitarias”.
En una publicación realizada en la red social X, el titular de la cartera sanitaria retomó los cuestionamientos hacia la OMS al asegurar que durante años “avanzó con una agenda marcada por sesgos ideológicos, alejándose de la evidencia y promoviendo políticas que tuvieron consecuencias profundas”. Así, apuntó que “las cuarentenas eternas son el ejemplo más claro de un enfoque que priorizó la política por sobre la ciencia”.
Para el ministro de Salud de Milei, Mario Lugones “la Argentina no recibe financiamiento de la OMS y esta medida no afecta la calidad del sistema sanitario”. Y subrayó que esta nueva vía adoptada “permite implementar políticas propias y administrar los recursos con criterios acordes a la realidad del país”.
Finalmente, Lugones concluyó: “Seguimos cooperando en salud con países y organizaciones que respetan nuestra soberanía y se basan en evidencia científica. Las decisiones en la Argentina las tomamos los argentinos”.
La importancia de los lazos regionales en Salud
En línea con esto, la Argentina reforzó los lazos de colaboración con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que contemplaría la participación activa en la compra conjunta de medicamentos de alto costo y consolida el acceso a vacunas para millones de habitantes de América Latina.
Hasta el momento, el Fondo Rotatorio de la OPS, herramienta central de cooperación regional, ha operado durante más de cuarenta años, garantizando vacunas a precios competitivos y asegurando la distribución para más de 170 millones de personas en América Latina y el Caribe.
La reciente extensión de estos mecanismos incluyó productos farmacéuticos de alto costo como tratamientos oncológicos y medicamentos para enfermedades crónicas. Esta ampliación fue producto de la última reunión entre el director de la OPS, Jarbas Barbosa, Lugones y demás autoridades argentinas, entre ellos, ministros, entes reguladores y representantes de más de cuarenta laboratorios nacionales e internacionales. Allí, se pactaron nuevos cupos de exportación, ampliando la tradicional cartera de compras conjuntas de vacunas a segmentos estratégicos de medicamentos.