Periferia

9 de Enero de 2026

Un informe del INTA advierte un escenario de estrés hídrico en la Patagonia Argentina

El organismo científico detalló que la clave del problema está en la escasa acumulación de nieve en las altas cumbres y en un régimen de precipitaciones que desde hace 14 o 15 años se mantiene por debajo de los valores normales.

La Patagonia atraviesa un escenario hídrico cada vez más delicado, marcado por una combinación de factores que se vienen repitiendo desde hace más de una década y que este año se agravaron de forma excepcional, según reveló un informe técnico del INTA que analiza el comportamiento de las lluvias, la nieve y el caudal de las cuencas de la región y que se dio a conocer en AM Cumbre 1400.

En diálogo con el programa La Sana Costumbre, Leonardo Claps, técnico del INTA Bariloche y uno de los autores del estudio explicó que la clave del problema está en la escasa acumulación de nieve en las altas cumbres y en un régimen de precipitaciones que desde hace 14 o 15 años se mantiene por debajo de los valores normales.

Según detalló, las mediciones realizadas junto con la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas muestran que hoy las cuencas de los ríos Limay y Neuquén cuentan con entre un 30 % y un 40 % menos de agua de lo que sería un año promedio normal.

Menos nieve, menos agua

Claps remarcó que el origen del problema no está vinculado al consumo ni a actividades productivas o extractivas. “La fábrica del agua está en la cordillera. Si en las altas cumbres no hay nieve ni lluvias suficientes, abajo no va a haber agua”, explicó.

Este invierno, la acumulación de nieve fue hasta un 30 % menor a lo esperado, lo que redujo drásticamente la recarga natural de las cuencas. A eso se suman lluvias cada vez más irregulares, concentradas en eventos torrenciales que generan escorrentías rápidas, inundaciones y evaporación, pero no permiten que el agua se infiltre y recargue las napas subterráneas.

Cambio climático y nueva “normalidad”

El informe señala que se trata de un fenómeno estructural asociado al cambio climático, que está modificando los regímenes históricos de lluvias y nieve. “La normalidad dejó de ser normal”, advirtió Claps, al señalar que los patrones climáticos tradicionales ya no pueden tomarse como referencia estable.

En la Patagonia, este proceso se traduce en inviernos con menos nieve, precipitaciones más intensas pero breves y largos períodos de sequía, lo que compromete la disponibilidad de agua a mediano y largo plazo.

Un contexto de alto riesgo ambiental

La falta de agua se combina además con un riesgo extremo de incendios forestales, como los registrados en distintos puntos de Neuquén, Río Negro y Chubut, donde rige la emergencia ígnea. La sequedad del ambiente y la escasez hídrica elevan al máximo la vulnerabilidad del territorio.

Desde el ámbito técnico advierten que, si no se registran nevadas y lluvias sostenidas en los próximos ciclos, la situación seguirá siendo crítica. En ese contexto, el cuidado del recurso hídrico y la reducción de la huella de carbono aparecen como desafíos urgentes, tanto a nivel colectivo como individual.

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