Periferia

9 de Octubre de 2022

La Universidad de Jujuy auxilia a la Justicia en causas asociadas al Terrorismo de Estado

El Laboratorio de Investigación en Derechos Humanos y Procesos Sociales (LIDEPROJ), en Jujuy, trabaja como auxiliar de la Justicia Federal en peritajes que se llevan a cabo en una zona clave de la provincia.

El Laboratorio de Investigación en Derechos Humanos y Procesos Sociales (LIDEPROJ), perteneciente a la Universidad Nacional de Jujuy, trabaja como auxiliar de la Justicia Federal en peritajes que se llevan a cabo en una zona clave de la provincia.

Es un área donde hubo denuncias y hallazgos de restos humanos vinculados al terrorismo de estado de la última dictadura cívico militar y donde el gobierno de la provincia está desarrollando un gran proyecto de construcción vinculado con la reubicación masiva del poder judicial.

En parte de esa área se relevaron restos de un sitio arqueológico prehispánico correspondiente al periodo de ocupación incaica, aunque no se descarta una antigüedad mayor e inclusive la presencia de restos del período colonial prefundacional por su enclave, ubicación y uso de la tierra.

Sobre el mismo habló el Dr. Juan Pablo Ferreiro -director de LIDEPROJ-, la Dra. María Zaburlín, el Dr. Federico Fernández y el Abogado Manuel Paz, que también lo integran.

Auxiliar a la Justicia

El pedido de la Justicia Federal para que el LIDEPROJ (Laboratorio de Investigación en DDHH y Procesos Sociales) se constituya en auxiliar de la investigación fue en 2021. Se trata de una unidad de investigación especializada, que se comenzó a conformar hace unos años y que depende de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy.

“En primer lugar quisiera enfatizar el rol del LIDEPROJ como auxiliar de la Justicia, nuestro vínculo es ése -explica Juan Pablo Ferreiro, director del Laboratorio-. Hubo un primer oficio, donde hubo un acercamiento y donde se nos convocó a ir al ex Centro Clandestino de Detención de Guerrero. Ahí fue que el equipo se empezó a encontrar primero con los expedientes y después ya fuimos al terreno para poder ir recolectando datos. Hay una serie de expedientes que están vinculados entre sí, que tienen querellantes particulares en la causa que se conoce comúnmente como causa Alto Padilla, que concentra varios expedientes, varias causas y querellas. Al trabajar como peritos, lo que hacemos es proveer a la Justicia de argumentos y eventualmente pruebas. Todo lo demás es trabajo de la Justicia”.

Comienzos

“Antes de hablar de los comienzos del LIDEPROJ -indica Ferreiro-, quisiera destacar que por el trabajo de los organismos de DDHH y sus integrantes, que hace 45 años que vienen llevando adelante las causas sobre sus espaldas, se produjo muchísima información y es esa información nuestro punto de partida. Nosotros lo que hacemos es sistematizar parte de este bagaje y darle un tratamiento metodológico específico para obtener determinados resultados”.

Acerca de la conformación del Laboratorio, explica “se inició como un grupo de estudio a partir de las propias necesidades de nuestros temas de investigación y luego se conjugó el pedido de los organismos con nuestra inquietud de poder encarar investigación en DDHH en Jujuy. En Argentina hay investigación académica sobre DDHH, pero también hay una serie de lo que podríamos llamar “agujeros negros”, espacios de vacancia que el EAAF (Equipo Argentino de Antropología Forense) -que es el equipo insignia en el mundo en estos temas- no puede alcanzar por su propia especialización. Por eso nuestra idea fue comenzar a cubrir localmente esos aspectos de la investigación no forense, que llevan a evaluar pruebas y que no estaban cubiertos. El reclamo de los organismos de DDHH -y de la comunidad en general- era que Jujuy no tenía una herramienta propia, adecuada, a disposición. Y primero nos constituimos como grupo de estudio y a tener algún tipo de contacto con distintos niveles de la justicia. Finalmente, desde el año pasado tuvimos intervenciones en una serie de causas, haciendo peritajes para la Justicia Federal”.

Acerca de qué tipo de trabajo realizan para cubrir esos espacios de vacancia, Ferreiro explica “quienes nos dedicamos a la antropología en el equipo pretendemos trabajar documental y testimonialmente, aportando hipótesis al trabajo forense de arqueólogos del LIDEPROJ. Lo que hacemos los antropólogos sociales es trabajar desde la documentación y la búsqueda testimonial, que puede ser oral -el trabajo etnográfico más o menos clásico-, generando hipótesis y aportando elementos para el trabajo de la gente que está haciendo arqueología de campo”.

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Y sobre esto agrega la arqueóloga María Zaburlín, que también forma parte del LIDEPROJ, “en Jujuy antropólogos y arqueólogos nos recibimos de antropólogos sociales en la carrera de Antropología. Lo que tenemos quienes nos dedicamos a la Arqueología es más pericia en ciertas metodologías. Sabemos que para investigar integralmente todos estos problemas hay que abarcar tanto la búsqueda en campo, como la búsqueda en documentación, como los trabajos de entrevistas y etnografías diversos. La organización del equipo atiende las cuestiones vinculadas a la investigación antropológica y arqueológica, con una gran interacción entre quienes lo integramos. Además implica una especialización en la que venimos trabajando desde el inicio, con capacitaciones del LIGIAAT (Laboratorio y Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán), que está trabajando en el ex Centro Clandestino de Detención Escuela de Famaillá, el Banco Nacional de Datos Genéticos y por su puesto el EAAF (Equipo Argentino de Antropología Forense)”.

Ferreiro subraya “LIDEPROJ es más que un equipo de peritaje, por nuestra composición y estructura, además en estos momentos tenemos entre 2 o 3 tesis de grado, en proceso de elaboración y de investigación dentro del equipo. Somos alrededor de 30 docentes, investigadores y estudiantes. Otro objetivo es también formar personas que se dediquen específicamente a esto”.

Trabajo de campo

En este caso, el trabajo de campo está relacionado por un lado a expedientes, documentación de todo tipo que consta en las causas, más investigaciones sobre el contexto histórico específico y de funcionamiento de las FFAA que actuaban en ese momento, y, por otro, el trabajo sobre el terreno, el área específica.

La “pata antropológica” lleva cierto tiempo -aclara el antropólogo Federico Fernández-, exige una serie de complejidades. Generalmente hay un imaginario, basado en películas o series, de que en este tipo de investigaciones o de pericias siempre está lo material, el hallazgo. Lógicamente, los organismos, los familiares, lo que esperan es el hallazgo de restos de las personas desaparecidas; sin embargo el trabajo de base está en la documentación, en los testimonios. Por ejemplo, hace unos años se conoció en Buenos Aires el caso de una persona que trabajaba en documentación sobre la última dictadura militar y encontró una serie de irregularidades en nacimientos en un hospital de esa provincia, entre el ’76 y el ’83: sellos diferentes y firmas. Así se llegó a casos de apropiaciones de bebés. Quiero decir, el Estado moderno implica una serie de papeles y sellos, procedimientos; está muy jerarquizado, muy sistematizado, con lo cual es bastante complejo ocultar cosas, aunque claramente es posible ya que la clandestinidad existió y existe. Pero hay huellas burocráticas que se pueden seguir”.

Para poder trabajar sobre expedientes es necesario conocer el lenguaje técnico, los procesos del sistema judicial, y por eso el abogado Manuel Paz -otro de los integrantes del Laboratorio- tiene un rol fundamental “me convertí un poco en traductor de la información, de los procedimientos y las estructuras jurídicas. Además, somos colegas docentes en la Facultad”, comenta.

Sobre cómo es el trabajo de los arqueólogos, Zaburlín profundiza “tiene una parte de campo, pero la mayor parte se hace en laboratorio. El primer trabajo es de análisis -como mencionaba Federico- dentro de la burocracia estatal existen fotografías aéreas tomadas en los años ‘60, ‘70, ‘80, que son de registro del territorio con usos diversos. Es necesario revisar esa información disponible y la que van produciendo los otros equipos con estos aerofotogramas antiguos. Y después con todos los datos en base a las imágenes satelitales que hay disponible hoy en día. Así se pueden detectar modificaciones en el terreno, que a simple vista no se reconocen. Después hacemos trabajo de campo con GPS y todo eso se vuelve a volcar en programas de procesamiento de distinto tipo. Se compara la información recabada y se puede saber cómo fue cambiando el terreno. De esa manera se detectan grandes modificaciones. Y si se producen hallazgos de restos humanos, pedimos inmediata intervención del EAAF, el Equipo Argentino de Antropología Forense”.

Resguardar los restos que se puedan hallar y el lugar donde se encuentren es fundamental. Zaburlín detalla “el rescate arqueológico de cualquier elemento tiene mucha importancia, las características que va a presentar el sedimento, las características de posición, ubicación, profundidad, todo eso se registra durante la excavación y eso aporta datos de cómo llegaron ahí esos restos. El EAAF tiene muy desarrollado todo lo que es el sistema de excavación, de extracción, conservación de los restos y toma de muestras de ADN. Que nosotros todavía no tenemos”.

Al respecto, vuelve a intervenir Federico Fernández, “el resto óseo es muy importante por todo el tema del reconocimiento, y a la vez es importante que la población entienda, los organismos lo tienen claro porque son parte de esto, que trabajamos sobre las historias y recorridos de personas, de sus vidas como seres humanos, no de un conjunto de restos óseos, que posiblemente se encuentre. Por eso nuestro equipo tiene por lo menos 3 grandes miradas: la contemporaneidad, o sea lo que está pasando ahora, lo que pasó hace 46 años, y lo que quedó registrado en documentos. Y trabajamos sobre esos cruces porque en el caso de que se encuentren cuerpos, esos cuerpos tuvieron ropa, tuvieron historias, escucharon música, se reunieron, compartieron, tuvieron sociabilidades, eso no quedó registrado en documentos, pero sí en testimonios, que se pueden comparar con algunos registros escritos”.

Organismos DDHH

Acerca de cómo se vincula el Laboratorio con los organismos de DDHH, Manuel Paz explicó “LIDEPROJ es de consulta técnica del juzgado. En función de eso la información que producimos es derivada a las querellas y las consultan vía Juzgado, nos atenemos estrictamente a lo que indica el Juzgado, porque participamos como peritos de la Justicia, no peritos de parte.

Actúan desde la secretaria de DDHH del Juzgado Federal número II y de la Fiscalía Federal, por lo tanto tenemos contacto con dos equipos jurídicos distintos pero complementarios dentro del sistema judicial.

Y agrega Ferreiro “Hasta ahora no hemos tenido, no se ha dado un vínculo particular con las querellas. No descartamos que eso exista, pero tendríamos que tener una mención específica de parte del juzgado”.

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